EXPLORACIÓN Y DISEÑO DE UN DISPOSITIVO DIDÁCTICO PARA LA INVESTIGACIÓN.
"La perspectiva de la vida"
El dispositivo pedagógico creado lleva por nombre "La
perspectiva de la vida" y consiste en un espacio diseñado para mostrar que
no todas las personas percibimos la realidad de la misma manera. Parte de la
idea de que cada individuo tiene una visión distinta de lo que le rodea, ya sea
desde una opinión o desde lo que literalmente observan sus ojos. Bajo este
enfoque, el dispositivo busca visibilizar la diversidad de miradas que existen
en la vida cotidiana y cómo una misma situación, imagen o estímulo puede ser
interpretado de múltiples formas.
El espacio se conforma a partir de diversos materiales
visuales y didácticos que permiten experimentar la noción de la perspectiva de
manera concreta y accesible. Entre los materiales se incluyen libros
ilustrados, imágenes ambiguas, dibujos que cambian de forma al girarse o al
observarse desde distintos ángulos, imágenes que al combinarse forman nuevas
figuras, estereogramas y libros del estilo "¿Dónde está Wally?", en
los que una misma imagen contiene múltiples elementos que no todas las personas
identifican al mismo tiempo. Estos recursos permiten que cada participante
observe, explore y descubra de acuerdo con su propio ritmo y forma de
percepción.
La perspectiva de la vida está dirigido a niñas, niños,
adolescentes y adultos, ya que su estructura flexible permite adaptarse a
diferentes edades y contextos educativos. El dispositivo no establece una
secuencia rígida de trabajo, sino que propone un recorrido libre, en el que
cada persona interactúa con los materiales que más le llaman la atención. De
esta manera, se favorece la participación y la construcción personal del
aprendizaje, sin imponer una única forma de ver o comprender los estímulos presentados.
En cuanto a la evaluación, el dispositivo no contempla una valoración tradicional basada en respuestas correctas o incorrectas, ya que parte del reconocimiento de que no todas las personas observan ni interpretan de la misma manera. En su lugar, se propone una hoja de experiencias en la que los participantes puedan expresar qué fue lo que lograron ver, qué elementos captaron con mayor facilidad, qué les llamó más la atención y qué aprendieron sobre la idea de la perspectiva a partir de la actividad. Esta forma de retroalimentación permite conocer los aprendizajes generados desde la experiencia individual, respetando la diversidad de percepciones y formas de comprensión.
Además,se contempla una evaluación formativa, centrada en la participación, la creatividad y la capacidad de aportar nuevas perspectivas. La retroalimentación se vuelve colaborativa cuando los alumnos dejan sus propias creaciones (estereogramas, pistas, retos) para que otros las resuelvan, generando un ciclo de aprendizaje compartido. Finalmente, se promueve la autoevaluación, invitando a cada participante a reflexionar sobre cómo cambió su forma de mirar un problema o situación después de interactuar con el dispositivo.

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